jueves, 14 de marzo de 2013

El Habeas Data en Colombia


Para algunos llegó un poco tarde, pues las transformaciones sociales que trae consigo la implementación de nuevas tecnologías de la información y la velocidad con las que ellas se producen, permiten pensar que Colombia ya estaba en mora de disponer una regulación completa y estructurada, que tratara un tema tan sensible socialmente, en especial, por la crisis de los créditos hipotecarios de finales de los años 90.

Sin embargo, a pesar de que el tema del buen nombre crediticio es el más conocido y crítico del Habeas data, es preciso advertir que el concepto de Habeas Data va más allá. La reciente legislación trata del derecho a la protección de datos personales y al buen nombre por registro públicos y privados que reposen en bases de datos.

Es por eso, que la ley 1266 de 2008, se ve complementada con el estatuto de protección de datos personales, para convertirse en una legislación de avanzada acorde con la nueva sociedad de la información, que permite posicionar a Colombia a la vanguardia de este tema en Latinoamérica.

No obstante, en el tema de protección de datos personales, es nuestra cultura la que nos inclina a pensar en que todo se soluciona con la promulgación de leyes, pero debemos ser conscientes que si bien las leyes nos garantizan el ejercicio y efectividad de los derechos, debemos aportar de nuestra parte para evitar poner en riesgo los mismos. Somos lo primeros custodios de nuestra información y por lo tanto dependerá de de nosotros mismos el adecuado manejo de la misma en redes sociales, encuestas callejeras y telefónicas, y en general en cualquier situación en las que nos soliciten datos personales con propósitos aparentemente sanos.

Es preciso señalar otras posiciones frente a este tema, de quienes consideran que no debería haber restricciones al acceso de información personal, y que por el contrario toda la información debería ser pública para evitar este tipo de inconvenientes. Todos tendrían acceso a la información de todos y que el Estado debería disponer de los medios para garantizar el efectivo acceso a  todos los ciudadanos para que la utilizaran con fines comerciales, profesionales y de desarrollo de nuevas tecnologías que ayuden a la sociedad.

Evidentemente, esta última postura es bastante radical y genera mucha controversia, sin mencionar que para llegar a un estado de cosas como ese nos falta mucho para evolucionar como sociedad, pues como la misma historia nos ha mostrado, siempre existirán grupos de poder que tratarán de tomar el control de todo y sacar provecho político y económico de estas situaciones. Si con las restricciones que se procuran colocar hoy en día vemos ese tipo de intentos, imaginemos cómo sería teniendo acceso y controlando la información de los ciudadanos si restricción alguna.

Este asunto es de gran relevancia mundial en la actualidad y tiende a convertirse en un asunto del cual se deberá discutir globalmente; muestra de ello son las recientes declaraciones del presidente de los Estado Unidos luego del ataque informático a los 5 principales Bancos de su país, en las que afirma que la prioridad de su gobierno ya no es el terrorismo extremista islámico, ni el tráfico de drogas, sino los ataques informáticos de organizaciones o países  como nueva medida de generar terrorismo para desestabilizar Estados y controlar la información que se almacena en servidores.

Pero el riesgo no solamente vendrá de ataques informáticos, sino que tiene relación con la corrupción en entidades públicas y privadas, donde son extraídas bases de datos para comercializarlas con fines comerciales, publicitarios y delictivos.





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